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domingo, 24 de enero de 2010

IZQUIERDA PERUANA PARA EL SIGLO XXI

sábado, 28 de febrero de 2009
Por: Ubaldo Tejada Guerrero
Utguerrero31@gmail.com

Este pequeño ensayo ha sido escrito con mucha simpatía para la izquierda. Y cuando se notará a veces un tono amargo, es la amargura de la pena, pues como socialista me es ingrato escribir este texto, que incluso puede ir en contra de opiniones dominantes en la coyuntura dada, pero también es un homenaje a un gran filósofo trujillano, el Dr. Álvaro Mendoza Diez, a quien conocimos y guardamos siempre de él un recuerdo especial de su memoria por señalar con gran visión que hasta el investigador debe ser investigado.

Los peruanos miramos con expectativa el proceso electoral 2010-2011, pero tenemos la visión de ser partícipes, no sólo electores; queremos decidir, no entregar nuestro voto para alimentar tránsfugas; queremos una política basada en principios morales firmes, con miradas de largo aliento; queremos un Perú próspero y desarrollado; queremos una gran fuerza con liderazgos creíbles capaz de renovación integral de la sociedad peruana.
¿QUÉ HA PASADO EN EL PERU?

1. Sólo hemos tenido una república de frustraciones hasta el 2009, y hoy se traduce en esa misma casta política neoliberal que se sirve del Estado, que son la misma derecha que ostenta el nombre de “dueños del Perú” en contra del sentir de la mayoría de los peruanos. Podemos afirmar que las poderosas economías modernas de dinámica global han tomado por asalto los mercados locales del mundo, cambiando de raíz los patrones de consumo de los mismos, pero ello no es un síntoma de fortaleza porque mucho de los problemas estructurales que afronta hoy el capitalismo a escala mundial, no son mas una caída libre que comenzó en 1970 en su proceso de globalización. Pero cuando se produjo la crisis de la deuda en el Perú, el gobierno de los EE.UU. y el Fondo Monetario Internacional establecieron Cartas de Intención, para presionar para que el Estado si hiciera cargo de las deudas privadas, así se produjo un inusitado e injustificado aumento de la deuda pública, que es un deber moral revisarla.

2. Este proceso electoral peruano del siglo XXI se realiza dentro de una crisis estructural capitalista mundial y una casta política centralista que sigue decidiendo el futuro nacional en Lima. Es decir el mismo centralismo republicano que “ha generado profundos desequilibrios entre Lima y las regiones, afectando la calidad y las condiciones de vida de todos los peruanos. La concentración del poder político y económico en la capital y en algunas pocas ciudades es un efecto de este grave problema estructural que define al Estado, la economía y la sociedad en su conjunto” (“Proyecto Elecciones 2006: fortaleciendo el debate nacional”-Consorcio de Investigación Económica y Social-CIES-LIMA-03/02/06).

3. Las cadenas productivas y distributivas domésticas, por falta de mercado, se han desintegrado prácticamente por completo, y son éstas las que empleaban a los peruanos. He aquí un problema político fundamental, por ello cuando la derecha peruana plantea el 2009 un plan anticrisis, tenemos que recordarles que todas las políticas de reactivación, carecen de sentido en el marco general de los actuales patrones de consumo nacionales. Sólo sirven para reactivar el consumo de importados. La naturaleza del mercado interno pues, determina la naturaleza de la economía.
4. En el Perú existen dos diferentes economías dentro de una sola, una pequeña economía moderna asentada fundamentalmente en las grandes ciudades de la costa y centros mineros; y otra muy extensa y atrasada asentada en la sierra y selva. Tenemos una realidad como la de los informales que son aproximadamente el 85% de la PEA en el interior del país, de allí deducimos el porque de la pérdida de influencia del movimiento sindical. Lo que hace que el circuito de la informalidad otorgue los rasgos decisivos al sistema en lo que se refiere al intercambio de información y la elaboración de decisiones, la razón es muy sencilla el 70% de la PEA son informales, y del 30% de formales sólo el 10% trabaja en el Estado. Curiosamente de aproximadamente 600 vendedores del mercado mayorista de Trujillo en la región La Libertad, no mas de 100 son formales.

LOS PROBLEMAS DE NUESTRA IZQUIERDA

1. Entender “que el marxismo no requiere exegétas, ni eruditos, ni inquisidores académicos. Siendo como en realidad es una teoría eminentemente crítica. Esta crítica así mismo debe aplicarse al esclarecimiento de temas y problemas sobre los cuales no existe entre los diversos grupos de izquierda una concepción uniforme-y no olvidarse que-la teoría marxista sólo debe considerarse como una noble teoría en el momento en que es puesta a prueba por las masas y los líderes” (“El Hombre como objeto de estudio”-Universidad Nacional de Trujillo-UNT-Perú-1972-Página 82).

2. Entender que la tarea central es sólo la unidad más amplia del pueblo peruano al interior del país en la dirección del ámbito latinoamericano y mundial.

3. Entender que es en la confianza de la capacidad de organización del pueblo; donde descansa la clave de quitar obstáculos que están impidiendo al Perú y su pueblo alcanzar su verdadera emancipación, a ello se opone viejos métodos de la izquierda, que nada envidian a la derecha.

3. Entender que el único punto común es la unidad desde dentro hacia fuera, desde el Perú profundo, que debe entenderse como “la oposición al neoliberalismo, al poder abusivo del capital, y a cualquier forma de imperialismo-entender que los peruanos nos encontramos- en la búsqueda de la construcción de alternativas como una globalización solidaria con justicia social, con respeto a los derechos humanos y al medio ambiente, y con igualdad de oportunidades de (o para) los géneros”(“Construyendo el Foro Social en el Perú: Encuentro Grande en Tambogrande”-Otra América es Posible-CONACAMI PERÚ-Lima 2004).

LOS GRANDES RETOS DE NUESTRA IZQUIERDA

(1) El gran reto de la izquierda es que “Dentro de la crisis que aflige a la teoría marxista, una cosa es cierta, terrible y hermosamente cierta: ninguna de las investigaciones teóricas de los marxistas vivos hoy vale gran cosa si las comparamos con las realizaciones prácticas que viene operándose en las regiones en los regímenes socialistas conducidos por líderes socialistas como-Fidel Castro-quienes sin abandonar las trincheras de la lucha de clases, son los que realmente hacen las mas grandes y perdurables contribuciones a la teoría de la emancipación de sus pueblos de las cadenas del capitalismo imperialista” (“El Hombre como objeto de estudio”-Universidad Nacional de Trujillo-UNT-Perú-1972-Página 80).

(2) El gran reto de la izquierda es impulsar unitariamente la tarea de levantar una alternativa al neoliberalismo frente al predominio del capital financiero y especulativo, sobre el productivo que hoy está en la base de la crisis económica estructural del capitalismo que estalló en los EE.UU. y que hoy amenazan con nuevas crisis a nivel planetario.

(3) El gran reto no pasa por los escritorios de los eternos caudillos de la izquierda, sino que descansa en los movimientos regionales, informales, sindicales, populares, culturales, políticos, juveniles, de género, profesionales, étnicos, religiosos, los pequeños y medianos empresarios; es decir un gran frente unitario con los patriotas y demócratas de verdad, con el movimiento sindical y popular recuperado y con la juventud.

(4) El gran reto es que nada impide a los sectores populares del Perú profundo crear sus propios escenarios y métodos de acción. Lo contrario será navegar contra el destino histórico del mundo y especialmente de América Latina, que han aceptado la necesidad de nuevos liderazgos fundamentalmente creíbles por su honestidad, no sólo por la cantidad de títulos académicos o por la cantidad de “años de experiencia” sin resultados.

(4) El gran reto no es una tarea fácil para una izquierda peruana que necesita ser reconstruida comenzando por democratizar su vida interna, renovar a los eternos caudillos, y ponerse a la altura de un mundo que ha cambiado sustancialmente los últimos 30 años, para lo cual necesitamos enfoques totalmente distintos. De lo contrario viejos caudillos estarán en un callejón sin salida y serán arrasados por la historia popular.
¿QUÉ HACER? ¿CÓMO HACERLO? ¿QUE PLATAFORMA MÍNIMA?

A. Necesitamos hacer una izquierda peruana para el siglo XXI cuyos “fundamentos” comprendan: (1) que la crisis no solamente es económica (crecimiento cuantitativo, sin desarrollo humano), sino también de representación política (vanguardias iluminadas, sin liderazgos creíbles) y falta de autoridad moral (corrupción institucionalizada); (2) afirmar como objetivo unificador que el Perú es para todos los peruanos y no para una parte mínima de ella, o para el gran capital transnacional, (3) estar claros que sólo será posible si la izquierda se esfuerza, es valiente, y entiende que el Perú no será viable, sino construye como columna vertebral de su arquitectura política, fuerzas morales sólidas contra la cual sigue atentando la corrupción institucionalizada en el Estado; (4), que responda a las expectativas históricas latinoamericanas, que aspire a recuperar al hombre peruano excluido, a la humanización de la naturaleza de nuestra biodiversidad, una sociedad donde el ciudadano peruano no sea un extraño entre los extranjeros, sino que sienta que está en su patria, donde sintamos que el Perú es nuestra nación y morada; (5), que al final el desarrollo, no dependa sólo de la atención o del olvido local presupuestal del gobierno central, sino de la propia capacidad de creación y liderazgo de los pueblos.

B. Necesitamos saber como hacerlo entregando al pueblo, una “metodología” para: (1) levantar un acuerdo de unificación sobre la base de un programa de acción o un plan de organización para una actuación conjunta; (2) que permita su asimilación, su capacidad orientadora para la acción; (3) contar con un programa mínimo ajustado a la realidad porque ha ocurrido cambios importantes en el mundo y también en el país; (4) interiorizar sus contenidos para conociéndolos y dominándolos bien, orienten el trabajo político; (5) explicarlo con sencillez a las masas para que lo hagan suyo y lo asuman como una bandera de lucha; (6) contar con un método de trabajo donde se deba investigar primero antes de hablar, debatir para profundizar la comprensión de los problemas, examinar las cosas y fenómenos con el ánimo de encontrar respuestas y soluciones para que los debates cumplan su función motivadora y los acuerdos se conviertan en herramientas útiles en la orientación del trabajo; y (7) desarrollar un fuerte sentido práctico y una mayor capacidad de acción unitaria sobre la base de un estilo: teoría y práctica.

C. Necesitamos impulsar una plataforma mínima que salga de las propias bases populares, con “puntos centrales” que sugerimos pueden ser:
- Reconstrucción y de afirmación democrática e institucional del propio Estado, recreando la política de modo que haga factible una verdadera democracia afirmativa, mediante un Estado dirigente con una sólida base institucional de un pueblo organizado, capaz de articular todas las fuerzas favorables de la sociedad, que ponga en movimiento el potencial nacional para el logro de objetivos estratégicos.
- Proyecto Nacional de Desarrollo, con una economía independiente, desarrollada e integrada y autosostenida mediante una estrategia de desarrollo de largo plazo e integral, y un plan macroeconómico que permita aprovechar las ventajas nacionales y las oportunidades La primera tarea política del país es crear, lo más pronto posible, el mercado interno, que la producción interna y el trabajo de los peruanos necesitan.

- Proyecto Cultural, con sustento nacional, democrático, científico y popular, fundado en su carácter independiente y autosostenido como condición para el desarrollo material y espiritual.
- Nuevos Liderazgos como punto de quiebre que puede comenzar a resolverse en este proceso electoral peruano, si se construye liderazgos desde las regiones hacia Lima y dentro de las propias organizaciones de izquierda..
- Democracia inclusiva y participativa, mediante una visión del mundo fundada en una ética basada en el respeto a la persona humana, en la solidaridad y fraternidad, en el patriotismo, en la estricta unidad de palabra y acción, en el culto por el trabajo, la vida sencilla, la dignidad humana basada en principios espirituales, y la protección y convivencia con el medio ambiente.

- Derechos sociales para todos, mediante el pleno respeto a la libertad religiosa y su práctica sin restricciones de ningún tipo; educación, trabajo, salud y pensiones garantizadas por el Estado y un Sistema de Seguridad Social, muy especialmente para la niñez y los ancianos; por constituir todos derechos fundamentales de la persona.

Nada es real y verdadero frente al desarrollo nacional, sino es sobre la base de nuestras propias fuerzas. Nada, ni nadie desde afuera va a construir nuestro desarrollo sino nosotros mismos. La izquierda sólo necesita urgente escuchar el sentir popular: “No estamos condenados a la postración y a la decadencia, el neoliberalismo tiene alternativas. Como siempre depende de nosotros y de nosotros, de nuestra capacidad colectiva para recuperar la ilusión, vertebrar la esperanza y de traducirla en un programa viable. Solvente y creíble”. Solamente así la izquierda estará a la altura del siglo XXI.

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