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domingo, 17 de julio de 2011

RECUEROS DE CARLOS MALPICA

Por Aída García Naranjo Morales.


Carlos Malpica Silva Santisteban, símbolo de la lucha anticorrupción y la moralización, partió a la inmortalidad hace 13 años con la bandera de la honradez, consagrada a los ideales de la justicia social y la equidad en el Perú. Rendimos nuestro homenaje a un político diferente, un hombre cuya vida estuvo consagrada a los ideales de la verdad y la transparencia; en resumen, un hombre de vida intensa y comprometida con la vida del Perú y la defensa de los intereses de la patria frente a la corrupción.

Conmemoramos 77 años de su nacimiento y 13 años de su desaparición física. Celebramos al hombre agudo y tenaz, al buen padre, al excelente esposo, al amigo entrañable, al político de polendas, al "congresista de lujo en cualquier país del mundo", como historiadores nacionales han dicho de él, y al militante imprescindible, compañero incansable en mil jornadas de lucha. Su diversidad es enorme, y por ello nos referimos centralmente al político, a ese joven militante, revolucionario, detenido, preso, rebelde, diputado, constituyente, senador Malpica; perseguido, renovador, disciplinado, organizado, deportado; al mariateguista consecuente hasta el último día de su vida; el que construyó, "sin calco ni copia", la afirmación de un "socialismo cholo".

Malpica fue de familia y padre aprista, militó desde joven en el Apra revolucionaria; fue perseguido durante más de una década, detenido y preso en el Panóptico, el Sexto y El Frontón. Felipe de Lucio y Guillermo Miranda, en la reseña biográfica de Carlos, señalan que las cárceles de entonces estaban reservadas para políticos de oposición, como lo constató Carlos Malpica. Fue un hombre de energía vital desde su juventud, que inició su carrera política a los 17 años, siendo dirigente estudiantil. Muy tempranamente fue elegido diputado por Cajamarca, en la lista del Partido Aprista, para el periodo 1956-62. Sin embargo, no secundó la colaboración del Apra con el presidente Manuel Prado, y pasó a la oposición señalando el carácter oligárquico del régimen. Abogó por la nacionalización del petróleo, la gran minería y la reforma agraria.

El Partido Aprista decidió su expulsión en la VI Convención de octubre de 1959. Junto a él, políticamente, se encontraban Luis de la Puente Uceda, Gonzalo Fernández Gasco, Manuel Pita, Máximo Velando, Luis Olivera Balmaceda, Walter Palacios, Elio Portocarrero, Luis Iberico y varias decenas de dirigentes, obreros, campesinos y estudiantes. En base a este grupo de militantes se crea el "Comité Aprista de Defensa de los Principios Doctrinarios y de la Democracia Interna".

En mayo de 1960 se constituyó el Apra Rebelde, para tomar el nombre en 1962 de Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El MIR peruano y el MIR venezolano constituyen los primeros partidos políticos de la nueva izquierda marxista a nivel continental. Estudiosos de la vida de Carlos Malpica señalan que la lucha heroica de la Comunidad Indígena de Chepén y la de los Obreros de la Hacienda Casagrande en el departamento de La Libertad son los antecedentes agrarios más resaltantes del nuevo MIR. En 1961, el diputado Carlos Malpica presentó al Parlamento el Proyecto de Ley de Reforma Agraria. Afrontó reclusión en la colonial penal del Sepa en 1963 y en El Frontón en 1965 por presunta participación en el conato guerrillero que dirigió Luis de la Puente Uceda. En 1975 el general Velasco lo deportó a Argentina. En 1977 fue asediado policialmente por Morales Bermúdez; por su responsabilidad en los movimientos reivindicativos de la Federación de Pescadores permaneciendo en la clandestinidad casi un año. Fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente en 1978 por la lista de la Unidad Democrática Popular (UDP). Postuló por la UDP a la presidencia en 1980. En 1980 fue elegido senador por el Partido Unificado Mariateguista PUM.

Hace 23 años, el 23 y 24 de octubre, participó en la fundación del PUM, confluencia de Vanguardia Revolucionaria (VR), el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue senador en el siguiente periodo 85-90 y reelegido en el 90-92 en las filas de la Izquierda Unida. Su bandera central fue la moralización administrativa. Fue un tenaz perseguidor de la corrupción, inmoralidad y la defensa de los intereses populares en los temas económicos y presupuestales.

Simultáneamente a su carrera política ejerció la cátedra universitaria, fue un ingeniero agrónomo con dominio del tema minero y con una actividad editorial fecunda. De su libro más conocido: "Los Dueños del Perú", podemos decir que, salvo los "7 ensayos" de José Carlos Mariátegui, ningún otro ensayo de economía social y política ha tenido tal nivel de acogida. Desde "La Crónica de Hambre en el Perú", hasta su última obra "Pájaros de Alto Vuelo", Carlos Malpica nos deja una herencia enorme y fecunda, para arribar juntos a la construcción de una Patria para todos y todas o, como él diría, para que "hagamos de los pobres los dueños del Perú".

Expresamos nuestro público reconocimiento al parlamentario fecundo, al espíritu crítico de reflexión previa y documentada, al hombre de criterio seguro e investigador prolijo, al infatigable buscador de la verdad, al fiscalizador implacable de los actos de inmoralidad en el manejo público, al tenaz defensor de los recursos naturales. Al hombre de inmensa calidad humana, ética y moral, de gran espíritu solidario. A ese hombre de corazón generoso, cuyo recuerdo late en nosotros.

Carlos nos dejó tareas pendientes de realizar. Queremos ser continuadores de su obra. Nuestro compromiso, como mujeres y hombres del Perú, es hacer de su memoria un ejemplo vivo, motivados por su legado invalorable, por su limpia trayectoria, por su valor, consecuencia y cálida sencillez. Carlos Malpica murió para nacer de nuevo, y por eso afirmamos nuevamente en este 77 aniversario que es el símbolo de los "muertos que nunca mueren".


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