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domingo, 5 de enero de 2014

LA HISTORIA EN LOS TEXTOS ESCOLARES

Por Carlos Rojas Galarza
 
 “Escuché la frase muy generosa
 de Haya de la Torre que  fue deportado por Leguía
 y sin embargo dijo en una ocasión,
 que el más grande presidente de este siglo fue Leguía”
Alan García Pérez, 1987.

Una necesaria revisión en los textos escolares de uno de los capítulos de nuestra historia republicana: El Oncenio de Leguía y la aceleración de la penetración y dominio del capitalismo imperialista norteamericano (1919 - 1930), nos permitirá esclarecimientos de los actuales contenidos programáticos escolares.
 
¿Quién fue Leguía?, ¿Qué imagen del dictador se les da a los escolares? Indudablemente hay quienes están interesados en realzar a personajes que han representado los intereses del imperialismo norteamericano. Por ejemplo, a fines de 1987, el Presidente Alan García en un discurso pronunciado en el Instituto Pedagógico Nacional, ante docentes seleccionados para elaborar el nuevo currículo de secundaria dijo: “Recuerdo que escuché la frase muy     generosa de Haya de la Torre que fue deportado por Leguía y sin embargo dijo en una ocasión, que el más grande presidente de este siglo fue Leguía, a pesar de sus errores políticos está borrado de la conciencia colectiva… y entonces se borró de la conciencia a Don Augusto Bernardino Leguía, con todo lo que hizo por el Perú, cosas malas pero cosas buenas y a mí parece injusto que existían en el Perú los innombrables…”.

¿Qué insinuaba el Presidente Alan García con estas declaraciones? A las claras se nota que trataba de destacar la figura de Leguía como un político de bien, en tanto fue el“más grande presidente del Perú de este siglo”. Creemos que las individualidades no hacen por sí solas la historia. Fundamentalmente la hacen las colectividades, y los individuos expresan los intereses de las clases sociales a las cuales pertenecen y se identifican. No se trata de saber si hizo “cosas buenas o malas”, sino de caracterizar la época, la sociedad, el gobierno y sus protagonistas desde un punto de vista científico. Por ello presentamos el presente corto ensayo sobre el Oncenio de Leguía.
 
1.    La penetración del capital monopolista norteamericano y su vinculación con el sector de la burguesía intermediaria hacia la ampliación de su radio de acción de dominación del mercado interno. Desarrollo del capitalismo dependiente bajo el gobierno de Leguía. Paulatina desarticulación de las relaciones de producciones feudales y semifeudales. Política económica de Leguía en los aspectos interno y externo.
a Primera Guerra Mundial, al cabo de la finalización de la conflagración interimperialista, se había convertido en la primera potencia mundial desplazando a lugares secundarios a Inglaterra. Indudablemente la guerra había afectado en mayor o menor grado a todos los países participantes de Europa. Pese a que el Reino Unido era uno de los vencedores, la producción de los bienes materiales había disminuido o era insuficiente para atender las demandas de la población. Era, pues, la consecuencia, tal como lo señala el Dr. Virgilio Roel:
“No obstante haberse alcanzado la paz, casi todos los países mantuvieron durante muchos años después de concluida la contienda, muchas restricciones propias de la guerra”.
 
En efecto, Inglaterra había sido desplazada por EE.UU. de la situación de primera potencia, notándose claramente la gran expansión de la economía estaunidense en casi todo el mundo. Como se sabe se había producido una nueva repartición del planeta que afectó también a nuestro Perú.
 
En 1919, Augusto B. Leguía a través de un golpe de estado, toma el poder y se queda en él dictatorialmente hasta 1930. Con la imposición del Leguiísmo, prácticamente concluye, la anterior etapa denominada la "República Aristocrática" carac­terizada por el dominio de la oligarquía civilista agroexportadora, ligada al capitalismo inglés. En esta etapa la clase terrateniente feudal de la sierra y los terratenientes agro-expor­tadores de la costa (varios de ellos ligados o emparentados con los antiguos consignatarios) constituían la vieja oligarquía aristocrática.

Con Leguía y las puertas abiertas de par en par, el capitalismo norteamericano -aunque años antes ya había penetrado al Perú, pero en escala secundaria en relación con el capital inglés- se estimula más el desarrollo de otras actividades económicas en germinación como eran la minería, el petróleo, cobre y otras materias primas, asimismo se insta el desarrollo de los transportes, porque hay necesidad de articular el mercado interno; se activa particularmente la industria textil, se controla el comercio de exportación e importación, dinamizándose la, banca y el comercio interno. Se extiende las actividades de los servicios públicos, como las comunicaciones, ferrocarriles y muchas obras públicas. Todas estas actividades tienen que ver con los sectores de la clase social de la burguesía intermediaria y una débil pero creciente burguesía industrial.
 
Sin embargo, aún cuando se estaba produciendo un proceso de modernización sobretodo de algunas ciudades de la costa, con los débiles intentos de integración mercantil, la columna vertebral de la economía peruana era la actividad agro-pecuaria: la sociedad peruana seguía siendo semifeudal, en cuyo seno se dinamizaban las relaciones burguesas todavía débiles. La mayoría de la población se dedicaba a las actividades agrícolas y pecuarias en condiciones de servidumbre. José Carlos Mariátegui en sus 7 ensayos afirmaba:
"El Perú, mantiene, no obstante el incremento de la minería, su carácter de país agrícola. El cultivo de la tierra ocupa a la gran mayoría de la población nacional. El indio, que representa las cuatro quintas partes de ésta, es tradicional y habitualmente agricultor. Desde 1925, a consecuencia del descenso de los precios del azúcar y el algodón y de la disminución de las cosechas las exportaciones de la minería han sobrepasado largamen­te a las de la agricultura pero la producción agropecuaria no está representada sino en parte por los productos exportados... la agricultura y ganadería nacionales proveen al consumo nacional, mientras los productos mineros son casi íntegramente exportados"
 
Como se puede apreciar el país era todavía una sociedad agraria en condiciones de producción semifeudales y feudales en muchas regiones. Pero Mariátegui también reconoce:
 
"La aparición de la industria moderna. El establecimien­to de fabricas, usinas, transportes, etc., que transforman, sobre todo, la vida de la costa."
"La función del capital financiero. El surgimiento de bancos nacionales que financian diversas empresas industriales y comerciales, pero que se mueven dentro de un ámbito estrecho, enfeudados a los interesados del capital extranjero y de la gran propiedad agraria; y el establecimiento de sucursales de bancos extranjeros que sirven a los intereses de la finanza norteamericana e inglesa".

Cuando se plantea el problema del capitalismo dependiente aún en situación de evolución, en el gobierno de Leguía, ob­jetivamente se está reflejando la realidad del proceso en mención. Baltazar Caravedo, tratando de sustentar este plan­teamiento, cita a estudiosos de la economía de la época, que a su vez citaremos a continuación:
 
"Así, pues, Leguía de un lado expresará su alianza con el capital norteamericano y, de otro, su conflicto con los agroexportadores".
 
"Su alianza con las fuerzas preindustriales de la bur­guesía nativa. Esta, aunque en menor grado, puede descubrirse en la aplicación de tarifas, especialmente con la ley Nº 4679 del 13 de junio de, 1923, que modificó las barreras aduaneras para los artículos de importación." "Tenderá a romperse así con mayor claridad la libera­lidad civilista. Debe recordarse que los representantes de las fuerzas burguesas proindustriales se expresaron­ de Leguía con un cierto reconocimiento a su intención  industrialista. Augusto Maurer dirá:
 
'Hacia 1923 tuvo lugar una reforma de tarifas arancelarías, que pueden considerarse tomo el punto de partida del actual movimiento industrial tan intenso; Esta reforma palanqueaba los esfuerzos de los industriales, que hasta aquí se habían venido debatiendo por sus solas propias fuerzas (Industria Peruana 1936, Vol. VI, Nº 7; 335).      
 
"Un artículo en la misma revista firmada por Ricardo Madueño, gerente del Banco Industrial luego de su creación, afirmará:

'El desarrollo de la industria nacional entró en mi período de franca evolución, cuando con claro criterio de realidad de nuestra economía se planteó la política proteccionista en el seno de la comisión que formulara la tarifa aduanera de importaciones de 1923. Hasta entonces los aranceles había sido sólo relaciones de artículos y de tasas, con marcadas miras al incremento de los ingresos fiscales, sin ninguna proyección hacia el desenvolvimiento de los centros de trabajo y de capacidad económica del país' (Industria Peniana, Vol. X, Nº 4. pg. 415).
 
Así podemos observar aunque embrionaria y débil la burguesía industrial evolucionaba. Hay que agregar también los beneficios que se otorgaba cuando se dio la ley NQ.5523 del 6 de noviembre de 1926, por medio de la cual se gravaba con impuesto a los artículos de lujo a fin de que no compitan ventajosamente con los productos nacionales.
 
José Carlos Mariátegui, respondiendo a un cuestionario de la revista "La Sierra", publicado en mayo de 1929, decía:
 
"Aunque no se ha logrado aún la liquidación de la feudalidad y nuestra incipiente y mediocre burguesía se muestra incapaz de realizarla, el Perú está en un período de crecimiento capitalista….”
 
"La industria es todavía muy pequeña en el Perú. Sus posibilidades de desarrollo están limitados por la situa­ción, estructura y carácter de la economía nacional; pero las limita más aún a dependencia de la vida económica a los intereses del capitalismo extranjero".
 La burguesía intermediaria y su gobierno leguiísta nunca trató de liquidar a la feudalidad, sino de desarticularla políti­camente en tanto convenía a los intereses del imperialismo. De tal manera que para la construcción de la "Patria Nueva" se busca una estricta centralización política y económica, pues, antes -en la época civilista- los señores feudales o gamonales tenían prácticamente autonomía en su feudo en relación con el poder central. Se busca entonces desarticular esta autonomía local y vincular a los terratenientes al poder centralizado. Al respecto Julio Cotler dice:
 
". .. Con Leguía...los nuevos gamonales perdieron la relativa autonomía política que habían gozado anterior­mente las oligarquías señoriales y su poder local resultó sustentado en el explícito apoyo que recibían y otorgaban al poder público. ".
 
En función a los intereses del capitalismo norteamericano y los sectores de la burguesía intermediaria, el gobierno de Leguía implementó la siguiente política económica:

- En cuanto a la política fiscal y gasto público se puede señalar que el incremento estatal tuvo carpa financiación a los impuestos al comercio exterior y a los empréstitos y préstamos. Es interesante observar que mientras que los impuestos a las exportaciones mineras tienden a disminuir, las cargas imposi­tivas a las exportaciones de productos agrícolas tienden a subir. Hay una notable evidencia de las buenas relaciones con el im­perialismo y los serios roces con la oligarquía agroexportadora.
 
- También se acudió a los préstamos y empréstitos. Se . lograron préstamos por un total de 135 millones de dólares. Una cantidad 10 veces más que en los gobiernos anteriores.
 - En lo que se refiere al gasto público, se puede afirmar que se multiplicó 4 veces más en relación con el período anterior. Se dirigió la mayor parte de los gastos en obras y servicios públicos. Durante el gobierno de Leguía se constru­yeron más de 8,000 Kms. de carreteras para el transporte masivo  de pasajeros y productos.
 
 - En cuanto a los transportes es interesante anotar que Leguía tuvo problemas con los transportistas nacionales cuando hizo tratos con transportistas de compañías norteamericanas. Al respecto Hernando de Soto dice:
 
". . . en 1930 el gobierno celebró un contrato de monopolio para la explotación de todas las rutas de Lima con la Metropolitana Company, una asociación en participación entre la Lima Light and Power, que ya tenía el monopolio de 10 tranvías e inversionistas norteamericanos. "
 
"Frente a. tal situación, los transportistas locales de ómnibus e informales se unieron y declararon una feroz huelga de transportistas en Lima…”
- Respecto al sistema financiero y política crediticia, Caravedo señala:

"Con el fin de limitar la autonomía de los bancos establecidos, emitir moneda y descontar letras, vales y giros emitidos para actividades agrícolas, comerciales e industriales, se creó en 1922 el Banco de Reserva (Basadre). La influencia del gobierno central sobre la política crediticia se combina con el intento de centra­lización financiera".
 
"Se crearon nuevos bancos y se expandió el capital financiero, especialmente de origen norteamericano. En 1920 empezó a funcionar el Banco Anglo Sud Americano. En 1925 el National City Bank y The Royal Bank of Canada. Los dos primeros se iniciaron con un capital de 200,000 libras peruanas y se instalaron en la ciudad de Lima".
 
2. Carácter de clase del Estado bajo el gobierno del Oncenio de la denominada la "Patria Nueva". La alianza de la burguesía intermediaria y los terratenientes semifeudales. La modernización del Estado.

No se puede dejar de reconocer que las relaciones sociales de producción seguían siendo semifeudales, y sin que cambie la esencia de clase del Estado, durante el Oncenio de Leguía, la interrelación, de las fracciones sociales de la burguesía y los terratenientes feudales y semifeudales, se dinamiza, impactada por el avance de las fuerzas productivas, principalmente en la costa, como también por el nuevo dominio semicolonial que significó la penetración y consolidación del imperialismo norteamericano. La denominada "República Aristocrática" expresión gubernativa del civilismo agro-exportador, ya no podía atender las nuevas demandas económicas y necesidades sociales.   

Augusto Bernardino Leguía, oriundo de Lambayeque, provino de la clase de terratenientes. Uno de sus parientes antecesores firmó el Acta de la Independencia, lo que podría ser un indicio de que su familia antecesora pertenecía a los sectores de los criollos anticoloniales antihispanos.

Leguía tuvo una formación educativa en el extranjero, habiendo estudiado en un colegio inglés en Chile. Joven ya, ingresó decididamente al mundo de los negocios y finanzas, primero corno empleado y luego como agente activo de empresas inglesas y norteamericanas. Por ejemplo, en la empresa francesa Prevost ó la New York Life Insuranae. Así Leguía entró en contacto con los círculos económicos donde convergían banqueros, comerciantes, profesores aristocráticos Universitarios. Si bien es cierto que Leguía en sus primeros tiempos fue integrante del civilismo (Pardo lo hizo su Ministro de Hacienda), también es exacto mencionar que no fue un elemento ciego seguidor de los civilistas. Leguía ya había percibido la caducidad política del civilismo aristocrático y constituyó "un elemento disonante del proyecto político civi­lista".
 
Ya en su primer período presidencial (1908-1912) había demostrado su decisión de no seguir los lineamientos civilistas. Esta definición por otra opción de un Estado modernizante y desarrollista al influjo de la penetración norteamericana, sig­nificó un rompimiento práctico con la aristocracia civilista, por lo que sufrió persecución política siendo deportado en 1913. En Londres se dedicó a los negocios y a preparar su retorno triunfal a lo que él llamaría después la "Patria Nueva".
En 1918 y 1919 la crisis económica del Perú se hizo cada vez más profunda, generalizándose grandes luchas obreras y campesinas. La terminación de la Primera Guerra Mundial significó la caída de  precios de los productos agropecuarios. "En Lima, Arequipa y Cuzco el comercio se paraliza y aparecen las juntas para abaratar las subsistencias, frenar la inflación y combatir la escasez de los alimentos". El gobierno civilista no tenía alternativa de solución a los problemas económicos, sociales y políticos.
 
Prácticamente para Leguía las coi1diciones están dadas para su regreso porque las consideraba favorables para su prédica política. Antes de regresar al Perú, viaja primero a EE.UU. y entra en contacto con banqueros norteamericanos.
 
Al llegar al Perú es recibido multitudinariamente por un pueblo esperanzado en las promesas leguiístas que para ganarse a los sectores populares no vaciló en disfrazar sus mensajes políticos de la más grande demagogia. Se realizan las elecciones presidenciales y los sectores civilistas preparan la neutralización de la llegada de Leguía a la presidencia. Este, astuto y conciente de la situación y su responsabilidad histórica ante su clase y la metrópoli, da un golpe de estado el 4 de julio de 1919 y se mantiene en el gobierno ejerciendo prácticamente una dictadura con el apoyo de las fuerzas armadas a las cuales va a darles concesiones, las moderniza y las subordina.
 
En el poder, Leguía trata de afianzar la simpatía de los sectores populares y medios,· con proclamas antioligárquicas violentas y promesas y acciones pro-indígenas, lo que necesa­riamente implica roces con e! gamonalismo feudal del lado más reaccionario. Al respecto Cotler afirma:
 "Leguía creó la Sección de Asuntos Indígenas en el Ministerio de Fomento y Obras Públicas y encomendó su dirección a un indigenista, Hildelbrando Castro Pozo. En su mandato se estableció el Patronato de la Raza Indígena, con la función de proteger al campesino; se estableció el Día del Indio y se crearon los centros agropecuarios y escuelas agrícolas para esta población. A fin de destacar la importancia que el gobierno concedía al sector indígena, Leguía se autodenominó VlRACOCHA, enarboló los símbolos de autoridad indígena y hasta pronunció discursos en quechua, idioma que desconocía".
 
Así Leguía trató por todos los medios de ganarse a la población. Un año antes de llegar al poder, en 1918, al retornar al Perú, fue proclamado como "Maestro de la Juventud" por la Federación de Estudiantes del Perú. Fue allí donde pronunció un discurso diferente al civilista, pero también en gran parte, demagógico:
 
"El problema de Tarapacá, Tacna y Arica".
 
“... matar el hambre de las clases menesterosas ( ... ) salvar la desesperante situación de la Clase media, de esa que, tan extraña a la tierra como al capital, pero uncida al yugo del trabajo, sobre el mostrador o sobre el bufete; y urgida por su posición al consumo ineludible, padece como el proletariado, en el abandono y la miseria”…
 
 "Intensificar la defensa nacional... "
 
"Aproximar al oriente a la capital (construir el ferrocarril al Huallaga."
 
"Emancipar a las regiones del centralismo limeño"
 
"... ensanchar, estabilizar y superponer los créditos del Estado, a todos los créditos."
 "Devolver a los contribuyentes sus aportes al Estado en grandes establecimientos reproductivos, en colosales empresas de irrigación, cultivo, vialidad y circulación".
 
En sus inicios, el gobierno de Leguía impulsó una serie de medidas gubernamentales tendientes a asegurarse el apoyo del pueblo, incluyendo al campesinado y los estudiantes uni­versitarios. Se explica entonces la legitimización y puesta en práctica de la jornada de las 8 horas; se estableció el salario mínimo; se crearon puestos de trabajo al impulsar las obras públicas. También se estableció "las comisiones de arbitraje" para solucionar los problemas laborales. Asimismo aceptó la implementación de la Reforma Universitaria, la cual implicó la salida de los catedráticos identificados con el civilismo y facilitó el ingreso, por ejemplo, de Manuel Vicente Villarán.
 
En cuanto a las acciones de gobierno, se recurrió al avasallamiento de todo lo que significó traba, para instaurar la "Patria Nueva". Así se atropellaron leyes y normas constitu­cionales, con el fin de reelegirse y legalizar la continuación de su gobierno dictatorial. Así fue que se reeligió en 1924 y en 1929, argumentándose que el país no estaba maduro, ni preparado para restablecer la democracia total, pues había mucho desorden que había que arreglar.
 
Los planes de expansión económica y modernización del Estado y el desarrollo capitalista, estimuló aún más el aumento numérico de los asalariados.
 "En las actividades manufactureras, aumentó la mano de obra de 20 mil a 30 mil trabajadores durante los años veinte, también el empleo en la minería pasó de unos 20 acerca de 30 mil trabajadores, y en la agro-industria de 70 a 90 mil aproximadamente (siendo un tercio trabajadores azucareros)".
"Paralelamente al incremento de asalariados avanzó la organización sindical, principalmente en las ciudades".
 
En el gobierno de Leguía, durante los primeros años, las actividades sindicales se intensificaron, siendo así que en 1925 se instituyó la Confederación Obrera Ferrocarrilera. Leguía, astuto él, trató de ganarse a los sectores diversos del pueblo. Así lo hizo con los sectores medios. Los trabajadores del campo y la ciudad en una baja proporción y de manera espontánea apoyaron inicialmente a Leguía.
 
Hemos dicho que los primeros años de gobierno de Leguía fueron de una aparente bonanza económica por la afluencia de capital norteamericano, del cual una buena parte se destinó a actividades no reproductivas en lo inmediato, como por ejemplo las obras públicas. Al pasar los años y con ello la deuda externa, más la crisis de producción interna, agregándose a ello los primeros síntomas de la crisis internacional del capitalismo que se avecinaba, la situación económica empezó a deteriorarse. Ya en 1926 se multiplicaron los despidos, hubo cierre de fábricas y la burguesía fue tajante a no resolver las reclama­ciones salariales. En 1927 la situación laboral era francamente difícil, pues se intensificaron las luchas obreras, muchas de las cuales fracasaban por la combinación de la habilidad de Leguía con la represión cruel para aplastar los movimientos populares. Con ello también y de manera definitiva se acaban los planteamientos de los anarcosindicalistas.
La situación en el campo, diríase que la expansión capitalista no liquidó el feudalismo, ni a los terratenientes feudales, al contrario los utilizó para controlar la explotación de los indígenas.
Leguía había creado varios organismos "Pro-indígenas" como hemos visto líneas arriba, pero en realidad no eran más que acciones para integrar al campesino siervo al mercado interno, sin que se eliminara la explotación feudal. Hubo mucha demagogia que pronto quedó al desnudo. Por ejemplo, Wilfredo Kapsoli dice:
 
"El Patronato de la Raza Indígena, creado en mayo de 1922, mantuvo su vigencia hasta 1930. Su estructura orgánica fue la siguiente: una central en Lima con filiales en los departamentos, provincias y distritos; el clero, desde la más alta jerarquía hasta los modestos párrocos de los distritos; y los notables (terratenientes y autoridades) elegidos por el gobierno. Su fin en esencia, paternalista: Velar por la protección y defensa del indígena dentro de las leyes de la República, inculcar a los indios el respeto absoluto a los derechos y la propiedad ajena; las necesidades y ventajas del trabajo, el ‘cumplimiento' de la palabra empeñada en los contratos, no vivir en concubinato, de cuidar a sus hijos y atender a la higiene personal y doméstica.
 
"Pero ciertos objetivos de beneficio social ocultaba su verdadero carácter:
 
Investigar las causas de los disturbios y trastornos de las comunidades, entre éstas y los propietarios de los fundas rústicos y entre los indígenas y sus patrones o las autoridades de quienes dependen para dar cuenta al gobierno y pedir a los poderes públicos las sanciones específicas, estudiar el sistema de remuneraciones del indio en las diferentes regiones del país y que sea suficientes para sus necesidades y sea libremente pac­tadas (Basadre).
"El funcionamiento del Patronato permitió que los campesinos visualizaran la inoperancia de las institucio­nes estatales en la solución de sus problemas. A partir de ello y, como respuesta, formaron el Comité Pro derecho Indígena Tawantinsuyo, organismo auténtica­mente campesino",
 
Así pues, los movimientos populares trataron de ser con­trolados por Leguía, pero la ley inexorable de la lucha de clases desbarataba en la práctica dichos propósitos del propugnador de la "Patria Nueva".
 
La influencia anarco-sindicalista que disminuyó conside­rablemente en esta década hasta casi desaparecer, se explica porque en el movimiento de masas van a calar dos tendencias políticas con distintas concepciones ideológicas y líderes destacados. Por un lado la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) con su jefe caudillo Víctor Raúl Haya de la Torre; y, el Partido Socialista (Comunista) del Perú, fundado por el gran Amauta José Carlos Mariátegui. Ambos partidos tienen la influencia de acontecimientos importantes a nivel mundial. La gran Revolución Rusa de 1917 que comprendida sabiamente por Mariátegui, extrajo las lecciones para la revo­lución peruana. Por su parte Haya de la Torre, sin comprender la dialéctica, plantea su tesis metafísica del Espacio Tiempo ­histórico, autoalabándose de que había "superado" al marxismo. Es importante señalar que la Revolución Mejicana de 1910 influye en el pensamiento aprista.
 El APRA en sus inicios representó a los sectores pequeños burgueses y sectores de la burguesía media. El Partido Comunista del Perú fundado por Mariátegui, enriqueciendo el marxismo de acuerdo a la realidad peruana, representa al proletariado y al campesinado. Estas dos organizaciones van a influir en los movimientos populares e impulsar sus luchas. Leguía no tiene otro camino que la represión violenta y generalizada que a la postre provocó un nuevo golpe de Estado, esta vez impulsado por el general  Sánchez Cerro, el 25 de agosto de 1930. El país estaba convulsionado y el nuevo caudillo militar fue saludado apoteósicamente casi en todo el país.
 

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